Este espacio nace desde un lugar profundo de mi historia, de mi experiencia como ser humano y como terapeuta. Nace desde el deseo de compartir lo que me inspira, lo que me mueve el alma y lo que día a día me recuerda que acompañar a otros es también seguir acompañándome a mí misma.
Me preguntan ¿qué tipo de acompañamiento ofrezco? Y siempre respondo lo mismo: es un acompañamiento desde el alma, desde el respeto a tu proceso, y desde la certeza de que cada quien tiene su propio ritmo y su propia verdad.
Acompaño con una metodología que he ido creando a lo largo de los años, fruto de mi propio camino, de muchos estudios, formaciones, experiencias personales y profesionales. Siempre digo que no he inventado el agua azucarada, pero sí he integrado todo lo que a mí me ha funcionado, lo que ha sido transformador en mi vida, y lo he convertido en un estilo de vivir, de filosofía. La cual ha sido muy bien recibida por quienes trabajan conmigo. Es algo vivo, flexible, profundo… y sobre todo con corazón.
El verdadero trabajo interior no se hace con prisas ni se resuelve con una píldora mágica. Sanar toma tiempo. Y no es lineal. Se avanza, se retrocede, pero siempre nos vamos transformando a una mejor versión.
Hay una frase y la letra de una canción que me acompañan mucho últimamente y me inspiraron a iniciar con este blog. Siento que resumen muy bien mi forma de ver la vida y de acompañar procesos. La frase es de Viktor Frankl y la canción es de Ricardo Arjona.
Y dicen así:
“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.”
– Viktor Frankl
“Acompáñame a estar solo, a purgarme los fantasmas…
.. Solo quédate aquí, sin ruido, mientras yo me encuentro a mi…
…para calibrar mis miedos…”
– Ricardo Arjona
Ambos me hacen reflexionar en lo importante que es aprender a estar con uno mismo, en silencio, en presencia, sin huir de lo que hay adentro. Y también en lo poderoso que es tener a alguien que simplemente esté ahí contigo, sin tratar de “arreglarte”, pero sí para ayudarte a ver con más claridad tu ser.
Eso es lo que busco hacer en cada encuentro terapéutico: acompañarte, guiarte, caminar a tu lado mientras vas descubriendo lo que tu alma ya sabe, pero que tal vez necesita ayuda para hacer conciencia.
Yo no tengo respuestas mágicas, ni fórmulas instantáneas. Pero sí tengo presencia, escucha, y una brújula interna que me guía para ayudarte a encontrar tus propias respuestas.
Autora: Christa Moll




2 Responses
Me gusta mucho lo que dices, yo quiero aprender a aceptar mi realidad, no soy casada, no tengo hijos, tengo 45 años y tengo muchas heridas, sobretodo de rechazo y abandono y estoy a la expectativa de que me quiera un hombre de 46 años que me gusta, y el ya no me toma en cuenta como antes y me asusta. Y quiero aprender a sanar
Me encanta la sabiduría de Victor Frankl.